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domingo, 26 de agosto de 2012

Soy una commuter


Hace un tiempo leí un artículo en el diario español El País sobre los “commuters”, un commuter es aquella persona que emplea una hora o más para llega a su lugar de trabajo. El término se deriva de la palabra “commuting” y aunque en un principio estaba muy ligado al uso de transferencias y varios medios de transporte para completar el viaje al trabajo, ahora se ha generalizado. Un commuter programa su vida en función al tiempo que le toma llegar al trabajo y volver al hogar y tiene una rutina preestablecida tal como: tomar el tren a la misma hora, en el mismo lugar, reconocer en donde se abrirán las puertas o saber cuándo llegará un tren o autobús a la estación. Generalmente tienen su tiempo medido, incluso entre estación y estación y puede que usen un cronómetro para perfeccionar su rutina.  

Cuando leí el artículo me di cuenta en seguida que yo era commuter, sí, una persona que sabe a qué hora debe salir de su casa para llegar al trabajo y qué hora tienen que marcar los relojes en cada paso (entrando a la estación, llegando a la transferencia en Plaza Venezuela, tomando el  bus) para saber que voy a tiempo o si voy dos o tres minutos tarde.

Uso el mismo vagón y casi siempre me encuentro a la misma gente, no tolero el metro sin un  libro y más si hay retraso, tengo caramelos en la cartera por si acaso alguien se desmaya (una vez me pasó) y me encuentro casi todos los días con la mujer grosera, vulgar y obstinada que me dijo mil groserías una vez porque no dejé que se me coleara (colear es ponerse delante de una persona sin haber llegado antes que ella) en la línea (o cola como le decimos por aquí). 

Y Uds. se preguntarán por qué escribo todo esto, pues simple: soy una commuter que gasta DOS horas de su vida diariamente para ir al trabajo y volver a casa pero la verdad es que trabajo a escasos treinta (30) minutos de mi casa. 

En Caracas todos nos hemos vuelto un commuter, los que tienen automóvil, los que van a pie, los únicos que no sufren del tráfico y la congestión de los medios de transporte público son los motorizados, por ahora.

En una ciudad con más de 7 millones de habitantes ubicada en un Valle y, por ende, limitada por montañas, la infraestructura existente (la cual data de hace más de 20 años) se hace pequeña para soportar el tráfico de personas que diariamente transitan por su laberinto. 

Autopistas de tres canales o cuatro cuando mucho, avenidas de dos canales y calles de un canal son parte de nuestro día a día, eso sin contar que una de las arterias viales más importantes (la Autopista Francisco Fajardo) es ruta obligatoria para containers que vienen del puerto de La Guaira y que se dirigen a diferentes partes del país.

El metro, inaugurado en los años 80’ y que ha sido ampliado en los últimos diez años con una estación por año (haciendo un promedio bastante optimista) y equipado con una flota de trenes comprada a España; no se da abasto para la cantidad de usuarios que a precio subsidiado viajan día a día. Los retrasos en el Metro son constantes, vagones y escaleras dañados (de los cuales he escrito hasta la saciedad en este blog).

A la poca planificación vial se suma el precio subsidiado de la gasolina que hace que sea relativamente barato el mantener un automóvil (incluso cuando la importación y producción de los mismos está fuertemente regulada, esto da material para otro post), congestionando a aún más las vías existentes y haciendo de Caracas un estacionamiento.

¿La solución a todo esto? Inversión, inversión para la expansión de las vías existentes, creación de elevados y viaductos, inyección de recursos para realmente repotenciar el Metro de Caracas y, finalmente, una descentralización de las instituciones del Estado para de esta forma desconcentrar las fuentes de trabajo (al menos aquellas que dependen de la Administración Pública) y disminuir los habitantes de una ciudad que geográficamente no puede abarcar más.

Se escribe muy fácil pero sé de antemano que es difícil, sin embargo, creo que en una década algo de esto pudo haberse hecho…

Los dejo…mañana me toca mi rutina de commuter otra vez.